5.07.2015

El poder de la LME, teta para los amigos

Si la propia OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses y complementaria hasta por lo menos los dos años, es que debe ser bueno. 

¡Pues sí, bueno buenísimo!


Hay mujeres que directamente no quieren dar el pecho y otras que no pueden o han tenido tantos problemas al hacerlo (mastitis y demás) que han desistido. Está claro que no se es ni mejor ni peor madre por dar el pecho, pero personalmente recomiendo a todas las mujeres que vayan a tener un bebé que por lo menos lo intenten, porque es beneficioso para todos además de una experiencia inolvidable.

  • Para el bebé: contribuye a formar su sistema inmunitario, le relaja, le hace sentirse querido y protegido.
  • Para la mamá: te recuperas antes y estableces un vínculo muy fuerte con tu bebé, además no tienes que preparar biberones, sacas la teta y listo, donde estés y a la hora que estés.
  • Para el bolsillo: imagina lo que ahorrarás en leche.




Cuando me quedé embarazada tenía claro que quería dar el pecho, aunque no me preparé para ello. Por suerte, tuve el apoyo del gran equipo de profesionales del Hospital Sant Joan de Deu de Sant Boi. Desde el minuto cero del nacimiento de Jordi, la comadrona me lo posicionó correctamente, me dio unos consejos y me animó a seguir a pesar de que al principio no comiera mucho y llorara.

La primera noche, después de las mil visitas, de pasar un día super tranquilo, sin llorar, todo el día en brazos y haciendo piel con piel (los dos en pelotillas), hice caso a los sabios consejos de los asistentes, lo vestí y lo puse en la fría y solitaria minicuna de plástico del hospital para intentar dormir los tres. Solo soltarlo allí, empezó a llorar con gran desconsuelo. Era la una de la madrugada, desesperados, fuimos a preguntar a la enfermera de noche qué podíamos hacer y, si era por hambre, si había que darle ayuda.

Me alegro de que estuviera allí, una chica amable, aunque con gesto firme, me dijo que era un error haber tenido tantas visitas, porque habían estresado al bebé, y que lo único que tenía que hacer era volverlo a desnudar, desnudarme yo y dormir juntos. Durmió sobre mi pecho toda la noche, calentito, sintiéndose querido, lo más parecido a los nueve meses que había pasado dentro de mi barriga.

Al día siguiente, seguimos con el piel con piel. Durante el día fue comiendo algo más y por la noche otra vez juntitos los dos. Al día siguiente, justo antes de abandonar el hospital, me subió la leche.

Las dos primeras semanas tuve que usar pezoneras de silicona para ayudar a que saliera el pezón. Con la pezonera le costaba mucho succionar y a la que se movía un poco se le caía la leche, por lo que no cogía mucho peso. Por suerte, tras los consejos de mi comadrona las dejé de usar, él empezó a succionar con más fuerza y empezó a ganar peso. Hasta la fecha (esta a punto de cumplir 4 meses) no ha necesitado más ayuda que la teta y el calorcito de su mami.

Además, estuve un par de semanas con dolor en uno de los pechos porque habían algunos vasos que no se vaciaban del todo. Pero bastó con unos masajes y poner al bebé en la teta hasta que la vaciara bien para salir del paso. ¡Me estoy volviendo una experta en lactancia!

Para terminar, recomiendo a todas las mujeres que quieran dar el pecho que no hagan caso de los comentarios negativos de esas personas que insisten en que el niño necesita ayuda, que como vas a estar todo el santo día con la teta fuera, que te usa de chupete, que se va a acostumbrar y luego te costará quitársela. Haced lo que sintáis en cada momento y disfrutad de cada segundo con vuestro pequeño, porque se hacen mayores y nunca más volverán a ser bebés.

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