2.16.2017

LA COCINA DE XAVIER PELLICER EN HOFFMAN

El pasado mes de enero tuve el placer de asistir a un monográfico de la cocina de Xavier Pellicer en la Escuela de Cocina Hoffman, regalo de 40 aniversario de mis amigos. La verdad es que podía escoger entre muchos monográficos, todos ellos impartidos por grandes Xefs, pero escogí el de Xavier Pellicer, quizás porque por calendario me iba mejor, pero sin duda porque por su trayectoria me pareció interesante conocerlo.



Hace mucho tiempo que estoy fuera de onda en lo que a gastronomía se refiere, porque aunque estoy en el paro, el peque necesita mucho tiempo y dedicación y, para que engañarnos, prefiero dedicárselo a él que al blog. Aunque cada vez más, va siendo más autónomo e independiente y tiene momentos que me deja mucho hacer, así que poco a poco espero ir recuperando mi espacio (o parte de él).

¿Y todo este rollo por qué? Ahora lo entenderéis. Recordaba al Xavier Pellicer del Recó de Can Fabes, con una gastronomía más tradicional. Pero al ver el dossier de recetas que nos iba a preparar me dí cuenta rápidamente que aquel era un nuevo Xavier Pellicer, renovado, con una nueva manera de cocinar, de sentir, de ver el mundo. Un cambio que vino marcado, según sus propias palabras, primero por su despido de Àbac y segundo por la muerte de Santi Santamaría, a quien admiraba y tanto había marcado su trayectoria.

Pero el cambio radical lo hizo tras probar una hoja de escarola, sí como lo leéis, por una simple hoja de escarola. Todo pasó sin más, cuando un día visitaba a un agricultor que le mostró como cultivaban en bancadas siguiendo el sistema de agricultura biodinámica , y le dio a probar una hoja de escarola verde. Una escarola que no había sido atada para que conservara el color amarillo en su interior. Lo que le sorprendió fue que en contra de lo esperado (ya se sabe que la escarola tiende a ser amarga) aquella hoja de escarola verde era dulce y sabrosa. Así, sin más, este hombre empezó a mirar al mundo de una forma diferente, empezó a interesarse por el cosmos, por la agricultura biodinámica (hasta hizo un curso para entenderla), por la cocina Ayurvédica, en fin, un cambio radical en su vida profesional y personal que le ha llevado a crear Celerí.


Ese cambio se produce no solo en su forma de cocinar, sino también en su manera de liderar a su equipo. "Antes lideraba al estilo Hitler y ahora lo hago al estilo Gandhi", apuntaba Xavier.
En su cocina no hay gritos, ni enfados, el error se acepta como una norma, quien comete un error lo soluciona y se sigue adelante. Quizás cómo está confirgurado el restaurante y la falta de espacio hacen que esta práctica se lleve a cabo más fácilmente. La cocina es abierta, los comensales pueden ver y oír lo que en ella pasa, así que no se corre, no se chilla y aún así todo fluye y todo sale adelante.

Una cocina sin duda más esencialista, que trata el producto con respeto, se cocina desde el cariño y eso hace que los comensales salgan con una sonrisa del restaurante.

No en vano, El Celerí de Xavier Pellicer ha conseguido su primera Estrella Michelín en sus primeros 20 meses de andadura. Aunque para Xavier la mejor estrella es seguir sorprendiendo al paladar de los más osados.

¡ Felicidades Xavier Pellicer!


Aquí os dejo los platos que nos preparó y que se pueden degustar en su restaurante.

Gazpacho de remolacha


Col Asada


Calabaza asada


Berenjena confitada


Patata Macaria con judía verde al dente



2.08.2017

TORTILLA DE CALABAZA

Me gusta la calabaza en todas sus versiones y en tortilla está riquísima. Y a petición popular, aquí os dejo una simple receta de tortilla de calabaza que espero que os guste tanto como a mi.

Tortilla de calabaza

Ingredientes para 2 personas:
300 gr de calabaza (ya pelada)
3 huevos
Aceite de oliva
Pimienta
Sal

Trocera la calabaza en cubos de unos 2 centímetros. Rehógalos en una sartén hasta que queden blanditos pero sin que lleguen a romperse.

Truco rápido: cuando tengo prisa en lugar de rehogar en la sartén, pongo la calabaza en el estuche de vapor de Lekue 5 minutos al microondas.

Bate los huevos en un bol, añade la calabaza, salpimenta y cuaja la tortilla en una sartén al punto que te guste. A nosotros nos gusta el huevo bien cocido, pero como todo en esta vida, para gustos colores.
La puedes comer recién hecha o templada, pero de todas formas está riquísima. A mi me soluciona una cena con un poco de pan con tomate. Tiene un toque dulzón que me encanta.

¿Os gusta la calabaza? ¿La habéis probado en tortilla? Os animo a probarla, está de lujo



2.07.2017

EL SEÑOR CONEJO Y SU FÁBRICA DE CHOCOLATE, DE BOOLINO

Esta semana hemos recibido otro fantástico cuento para Jordi: "El señor conejo y su fábrica de chocolate", de Boolino (en la versión catalana, porque a Jordi le educamos en catalán y castellano y nos gusta tener libros en ambos idiomas).

¿Os habéis preguntado alguna vez de dónde salen los huevos de chocolate? Pues según de una enorme fábrica gestionada por el señor Conejo, donde trabajan muchas gallinas, que comen grandes cantidades de chocolate para así poner huevos de chocolate, y un unicornio, que se encarga del control de calidad.

Todo va sobre ruedas, hasta que el señor Conejo decide que es hora de incrementar la producción sin tener en cuenta la parte más importante del proceso, las gallinas, que se revelan cómo es de esperar.

Toda una lección que más de un empresario se debería aplicar.

2.05.2017

TIEMPO DE CAMBIOS * ADIÓS AL BIBI

Enero ha sido un mes durillo para todos, con grandes cambios para Jordi que hemos capeado como hemos podido. Primero vino el 'Adiós a la teta', que coincidió con su segundo cumpleaños, pero fue algo fortuito, no pactado ni preparado, facilón cuando tienes el sustituto perfecto, 'el bibi'. 

Luego empezó a negarse a ir en el cochecito, así que cada mañana andamos algo más de un kilómetro para ir a la guarde y lo mismo a la vuelta. A mi me parece genial que quiera andar, porque viviendo en un cuarto sin ascensor, el cochecito es un engorro. El problema es que algunos días sale tan cansado de la guarde que a medio camino pide brazos, así que tengo que llevar la mochila por si acaso para colgármelo a la espalda cual sherpa o acaba en rabieta en medio de la calle que puede durar unos 15-20 minutos, lo que se traduce en 45 minutos de trayecto de la guarde a casa, cuando antes tardábamos 15. ¡Horrorrrrrrr! Pero vamos mejorando.

Luego llegó la visita de los 2 años al pediatra y...'¿Comorrrrr? ¿Todavía toma bibi? No, no, no, se lo tenéis que quitar ya, de hecho se lo tendrías que haber quitado hace un año, por muchos motivos (caries, malformación de paladar, retraso en el habla...)'. '¡Madre mía! ¿Por qué no me lo dijiste hace un año?' Pues nada, habrá que hacerlo. Quitamos los biberones de su vista y probamos su taza, con la que ya bebía leche y zumos por la tarde o comiendo, pero...' la leche por la mañana y por la noche es en bibi, a mi no me engañas'. Probamos la típica taza con boquilla, pero...'¿Qué me estás contando? ¿Dónde está mi bibi?'. Y así tres días de rabietas cada vez que tocaba tomar leche. Hasta que se me ocurrió rescatar mi jarra de batidos y tés que utilizo en verano y que tanta gracia le hace a Jordi cuando la ve y...¡¡¡Sorpresa!!! Que le dejara mi jarrita le pareció lo más y así, sin pensarlo, volvió a tomar leche. Así que prueba superada.